En la India se enseñan estas cuatro leyes de la espiritualidad, seguramente en algún momento habrás escuchado de ellas, pero el asunto es que nunca llegan a tu vida por casualidad. Una vez alguien me dijo que son bastante lógicas y que no merecen ser reflexionadas o que no añaden nada nuevo al conocimiento, porque se suponen en el sentido común, a lo que respondí: “Así como las bases que soportan los edificios se suponen y ya no se toman en cuenta una vez se pinta la fachada, las cosas más simples, suelen ser las más importantes, aún cuando ya dejen de observarse”.
Perdonar desde el Amor: Es hacer conciencia de que quien nos ha engañado o maltratado lo ha hecho desde sus propios miedos, y nos ha querido contagiar. Ponerse en el lugar del otro. Lo que has vivido debe servir para tu crecimiento, luego de un tiempo, no sirve de nada lamentarse, quejarse y mantenerse ligado a estos hechos.
“… La educación es un servicio público y está fundamentado en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de la identidad nacional, y con una visión latinoamericana y universal…”[1]
El sufrimiento es, en buena medida, la resistencia al momento presente, por eso encontramos en estos cuatro preceptos una excelente pauta que podemos ejercitar: