Era fría la noche y sólo podía pensar en ti
Era oscura y despejada, miraba al cielo y era como mirar dentro de mí
Sólo te recordaba y te escuchaba, tus risas, oh tus risas!
Tu mirada penetrante como queriendo decir algo,
Como si me conocieras más que a mí mismo.
Tu canto, tu paciencia, tu respiro.
Pasan las horas y en cada minuto un recuerdo
en poco tiempo media vida me viene a la mente
junto a tu voz que resuena en las cuatro paredes de mi cabeza.
Frecuentemente pensamos, hablamos o nos preocupamos por este tema, pero esto no significa necesariamente que reflexionamos al respecto. En esta oportunidad se trata de aproximarnos a estos términos y reconocer la importancia que tienen.
El sufrimiento es, en buena medida, la resistencia al momento presente, por eso encontramos en estos cuatro preceptos una excelente pauta que podemos ejercitar:
En la India se enseñan estas cuatro leyes de la espiritualidad, seguramente en algún momento habrás escuchado de ellas, pero el asunto es que nunca llegan a tu vida por casualidad. Una vez alguien me dijo que son bastante lógicas y que no merecen ser reflexionadas o que no añaden nada nuevo al conocimiento, porque se suponen en el sentido común, a lo que respondí: “Así como las bases que soportan los edificios se suponen y ya no se toman en cuenta una vez se pinta la fachada, las cosas más simples, suelen ser las más importantes, aún cuando ya dejen de observarse”.
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