Uno de las palabras más usada en los discursos políticos en la historia es “pueblo”, combinadas con arengas y justificando cualquier cantidad de atrocidades y gobiernos totalitarios. En este artículo tomaremos una reflexión que hace Cecilio Acosta sobre la noción de pueblo y cómo este es usado para opacar o aislar a una parte de la totalidad, que normalmente le es útil para hacerse con el poder. Es un tema que no pierde vigencia en nuestra actualidad y que parece amenazar con seguir ocurriendo.
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A partir de la lectura del los parágrafos 512 y 513 de Voluntad de Poder, y teniendo en consideración lo discutido en clases y las lecturas trabajadas durante el Seminario, en especial la Introducción que hace Danilo Cruz Vélez: El puesto de Nietzsche en la historia de la filosofía; podemos decir que, al Nietzsche partir del “yo” -no del “yo” cartesiano, si no más bien de un yo que “quiere”, que “vive” y que le da valor y sentido al mundo. Este yo no es el “ego cogito” si no el sujeto de los apetitos, las pasiones, los instintos, los impulsos.