El “Leviatán o la materia, forma y poder de un Estado Eclesiástico y Civil”, resalta el temor y pesimismo que despierta en su autor, las diversas circunstancias que vive Europa y especialmente la Inglaterra del siglo XVII. Si bien el autor tiene una posición fuerte en contra de la escolástica y la tradición religiosa, no debe considerarse ateo, aunque no es un creyente común.
Apuntes Biográficos[1]: Nació en Maracaibo, Estado Zulia, el año 1925. Realizó sus estudios de Secundaria en el Liceo de Aplicación, el Liceo Fermín Toro y el Liceo Andrés Bello de Caracas. Su título de Licenciado en Filosofía lo obtuvo en la Universidad Central de Venezuela, como integrante de la Primera Promoción de la Facultad de Filosofía y Letras, el año 1950.
En la historia de la cultura o del pensamiento occidental, podemos encontrar variaciones importantes en la relación que tiene el hombre con el mundo. En la historia de la filosofía asociamos el período mítico-religioso con un primer intento de dar cuenta del mundo; esto es que en medio de los cambios se intenta comprender su armonía, su grandeza, encontrarle sentido a la naturaleza y a lo que acontece en las relaciones humanas, darle significado y estabilidad.
La realidad, más allá de lo que está fuera de nosotros, puede considerarse como aquello que es construido por el hombre a partir de lo experimentado. La belleza, en un principio, no nace como representación de lo cultural, sino más bien como proporción y simetría. Es decir, no en relación a valores puntuales (heroicidad, etc). Esto muestra que los antiguos tenían consciencia de estas proporciones y simetrías y la usaban de manera intencional.
El capitulo cinco (5) del libro Nietzsche y la filosofía, escrito por Gilles Deleuze, se titula Contra el pesimismo y contra Schopenhauer; en éste, el autor expresa que la filosofía de la voluntad posee un matiz afectivo deplorable, esto es: la esencia de la voluntad se descubre siempre con tristeza.
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