En este trabajo trataremos el nexo que se da entre el contexto geográfico, exterior, y su influencia en el desarrollo del Espíritu, desde la Historia Universal en Hegel y las formas de entender la historia desde este punto de vista. Antes de introducirnos directamente al tema creemos conveniente resaltar algunos detalles.
Muchos de los problemas con que nos topamos a la hora de reflexionar con respecto a algo tiene su origen en el descuido que cometemos al no demarcar, delimitar o definir las nociones que usamos. Cuando esto sucede presuponemos lo que queremos decir o que sospechamos lo que algo significa, incluso creemos lo que significa para nosotros según la mera experiencia, esto trae como consecuencia que no se tiene idea de lo que se dice o que se hacen relaciones desde fundamentos inestables.
El autor evoca al principio de su segundo tratado las conclusiones a las que ha llegado en el primero, a saber: que ningún gobernante es beneficiado de una facultad de autoridad sobre los otros hombres desde su origen, en este caso אדם, es decir, si אדם recibió de D-s tal condición en su naturaleza, este no lo heredó a sus hijos y de ser así pues hoy en día no se puede definir que descendiente pudo haberla adquirido. A esto él le llama: “el dominio personal y la jurisdicción paternal de אדם”[1].
Cuando Nietzsche hace referencia a Dionisio y a Apolo, no debemos pasar por alto algunas características arquetípicas o de sus respectivas personalidades. Los dioses griegos no son una simple explicación a fenómenos naturales, sino que además llevan consigo una proyección de lo humano, las sociedades occidentales tienen mucho del olimpo y nuestra propia vida tiene mucho de la Odisea.